‘El retrato de Dorian Gray’: La versión censurada añadió 7 capítulos para ocultar lo evidente

Casi todo el mundo asume que una versión censurada es más corta porque le extirpan páginas. Con Oscar Wilde ocurrió justo lo contrario: la versión "oficial" tiene 7 capítulos más para disimular lo evidente. Te cuento qué ediciones leer para disfrutar de la historia completa.

Si te pido que pienses en un libro censurado, lo más seguro es que te imagines a alguien con tijeras en mano tachando párrafos con tinta negra y arrancando páginas para hacer la obra más corta. Es la lógica habitual: la censura amputa.

Pero cuando se trata de Oscar Wilde y de la hipócrita moralina victoriana de finales del siglo XIX, las leyes del mundo editorial funcionaron exactamente al revés: la versión que todo el mundo conoce, compra y lee en las escuelas de El retrato de Dorian Gray es notablemente más larga… precisamente porque intentaron censurarla.

Durante más de un siglo, el texto original que Wilde mecanografió en 1890 permaneció en la sombra.

Hubo que esperar hasta el 11 de abril de 2011, hace 15 años, para que la Universidad de Harvard publicara por primera vez aquel manuscrito íntegro, devolviéndonos la novela tal y como su autor la concibió: sin podas morales, sin miedo a los tribunales y sin el maquillaje que le impusieron después.

Y cuando comparas lo que el autor escribió con lo que finalmente se imprimió, el salseo literario es una auténtica delicia.

1890 vs. 1891: La ironía del «no homo» victoriano

El texto que habitualmente encontramos en las librerías corresponde a la edición en libro de 1891, publicada por Ward, Lock and Company. Una versión que llegó al mundo fuertemente desinfectada.

Todo empezó en julio de 1890, cuando Wilde envió el manuscrito original para su publicación por entregas en la revista estadounidense Lippincott’s Monthly Magazine. El editor, J.M. Stoddart, olió el peligro a kilómetros: aterrorizado ante la posibilidad de que procesaran la revista por atentar contra la decencia pública, eliminó unas 500 palabras por su cuenta y riesgo antes de imprimirlo. Suprimió cualquier línea que hiciese sospechar una devoción romántica u homoerótica demasiado evidente entre ciertos personajes.

Aun con ese tijeretazo preventivo, la prensa británica de la época montó en cólera tachando la obra de «pestilente, venenosa» y cargada de «vapores de corrupción y afeminamiento espiritual«.

Para que una editorial se atreviera a publicarla en formato libro al año siguiente, las exigencias fueron demoledoras:

  1. Wilde tuvo que rebajar el tono de las confesiones más íntimas de Basil, camuflando la pasión bajo términos más etéreos de admiración estética.
  2. Como el texto original constaba de solo 13 capítulos y los editores consideraban que era demasiado corto e insolente para sostenerse como una novela seria en el mercado victoriano, Wilde se vio obligado a escribir 7 capítulos enteros adicionales y una subtrama completa (la del personaje de James Vane y diversas escenas costumbristas en salones de la alta sociedad).

Y aquí se produce la mayor ironía de la literatura clásica: a pesar de que los editores y el propio autor intentaron aplicarle un monumental «no homo» a la historia recortando frases y metiendo capítulos de relleno social, el subtexto queer de la novela sigue siendo descaradamente obvio.

Si nunca te has acercado a la versión primitiva de 13 capítulos, hazlo. Elimina todo el artificio posterior y confirma sin rodeos lo que muchos ya sabíamos.

Un pacto con la impunidad

Cuando dejas a un lado la trastienda editorial y te sumerges de lleno en la atmósfera de la novela, te das cuenta de por qué esta obra sigue fascinándonos con la misma fuerza que el primer día.

Y es que, ¿qué se puede decir de una obra como esta? Que nunca pasa de moda y que pone en evidencia cuestiones como la superficialidad, la vanidad, la represión, el ego, las pasiones… Y, sobre todo: ¿qué harías si supieras que, pase lo que pase, no vas a sufrir las consecuencias de tus actos, ni de tus pecados? ¿Y que tendrás, para ello, todo el tiempo del mundo?

Dorian tiene la certeza absoluta de que su rostro jamás mostrará las cicatrices de su propia crueldad: el lienzo escondido bajo llave en una habitación cargará con el peso de su decadencia.

Pero, bajo esa coraza de impunidad absoluta, el alma humana se pudre con una facilidad aterradora.

Las tres ediciones que no pueden faltar en tu estantería

Si quieres palpar esta diferencia en papel y en nuestro idioma, hay dos tres joyas editoriales que considero absolutamente imprescindibles:

1. El manuscrito original en crudo: Reino de Cordelia

Traducida de forma exquisita por Victoria León, esta edición publica el texto original mecanografiado de 1890 en sus 13 capítulos originales.

Una versión que permite que, aquellos que supimos leer el subtexto, profundicemos todavía más en aquellos detalles más íntimos de la historia que el propio Wilde tuvo que camuflar por culpa de la sociedad y la época.

2. El espíritu del «Director’s Cut»: La edición ilustrada de Edelvives (Benjamin Lacombe)

Durante años, leer El retrato de Dorian Gray te obligaba a elegir bando: o apostabas por la crudeza visceral y sin censura de los 13 capítulos de 1890 (perdiéndote subtramas jugosas) o te ibas a los 20 capítulos oficiales de 1891 (teniendo la historia ampliada, pero pasada por la lejía de la autocensura victoriana).

Por suerte, ahora existe la versión híbrida o compuesta. Una que toma la arquitectura definitiva y completa de los 20 capítulos que Wilde estructuró para la novela larga, pero que en todas y cada una de las escenas que compartía con el manuscrito original, rescata y sustituye el texto censurado por la prosa original de 1890.

Es, a todos los efectos, el auténtico Director’s Cut: mantienes el despliegue narrativo y la profundidad de los personajes añadidos, pero con la intencionalidad del borrador original.

Y, para quienes buscan sumergirse en la experiencia estética definitiva, el volumen de gran formato de Edelvives ilustrado por Benjamin Lacombe es pura magia negra.

No solo te ofrece la novela en toda su amplitud y complejidad, sino que el pincel de Lacombe logra plasmar como nadie esa mezcla tan salvaje de belleza aristocrática, erotismo decadente y el horror nauseabundo del retrato descomponiéndose en la penumbra. Es un libro-objeto pensado para paladear despacio.

3. Actualización: La versión íntegra de la Editorial Valdemar (Colección Gótica)

Actualizo a 18 de octubre de 2026 esta entrada porque Valdemar se ha quitado por fin esa espina clavada histórica y ha publicado El retrato de Dorian Gray dentro de su legendaria Colección Gótica (número 134 de la colección).

Traducida, anotada y prologada magistralmente por Mauro Armiño, esta edición ofrece el texto completo de la novela incorporando aquellos fragmentos y pasajes que fueron censurados o modificados entre las versiones de 1890 y 1891.

Viene a ser la alternativa perfecta a la edición de Lacombe para quienes buscan la experiencia de la historia completa con los textos restituidos, pero en una edición clásica, sobria, de tamañlo más manejable y con un apartado crítico y de notas impecable. No es una edición ilustrada, pero la colección gótica de Valdemar tiene también un maquetado precioso.

Para coleccionistas de la literatura de terror decimonónica en tapa dura, es un imprescindible absoluto en la estantería.

De las páginas al metal gótico: ‘Lienzo Maldito’

Era inevitable que una historia tan visual, trágica y opresiva terminara convirtiéndose en música. Dentro de mi proyecto, el mito de Dorian y la pesadilla de vivir atado a un cuadro fueron el detonante para componer «Lienzo Maldito«.

En la canción quise capturar precisamente ese instante de soledad frente al óleo: cuando se apagan las luces de las fiestas de Londres, cae la máscara de dandi intachable y te quedas a solas en una buhardilla helada frente al único testigo que sabe exactamente qué clase de monstruo eres.

Confesiones frente al lienzo

Si esta noche te encerraras en esa buhardilla y tuvieras que enfrentarte a Dorian cara a cara: ¿te quedarías con la versión breve y directa de 13 capítulos o necesitas el festín completo del corte híbrido con todo su drama victoriano?

Y lo más importante… ¿crees que los editores de 1891 engañaron a alguien intentando tapar lo que sentía Basil?

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