El aroma de la lluvia sobre las tumbas: Lalique Encre Noire

De la tierra negra de camposanto empapada por la lluvia al petricor de Cumbres Borrascosas y la cripta de El Monje. Mi experiencia a fondo con Lalique Encre Noire y cómo utilizar esta joya fúnebre para gotificar cualquier fragancia dulce o comercial.

En mi última entrada sobre perfume layering os abrí por primera vez las puertas de mi tocador para hablaros de mezclas, pociones y del universo Gothic Gourmand.

Entre todos los frascos que os mencioné, había uno que destacaba por romper por completo la armonía de los demás aromas dulces de mi colección: un bote negro cuyo olor no es para todos y que se ha ganado un estatus de culto en el nicho de la perfumería gótica.

Hablo, por supuesto, de Encre Noire de Lalique.

En aquella guía lo describí de una forma muy concreta:

«Creación de Nathalie Lorson basada en vetiver, ciprés y tinta china, con un punto de maderas y almizcle que lo han convertido en un perfume de culto en las comunidades góticas de internet. Para mí, huele a tierra negra de camposanto empapada por la lluvia, musgo de lápida y bosque oscuro. Cero dulzor.»

Tiene una contra importante: es muy difícil encontrarlo en tiendas físicas tradicionales para probarlo en piel o comprar una muestra previa. Así que, viendo que su precio ronda habitualmente entre los 20 y 30 euros aproximadamente según el sitio, tuve que arriesgarme a comprarlo a ciegas online.

Y la verdad es que no me arrepiento en absoluto.

Y es que esa fue mi primera bofetada sensorial con él: la sensación casi física de estar de pie en un cementerio antiguo en mitad del otoño, con los pies hundiéndose en el barro frío y la ropa impregnada de humedad vegetal. Pero cuando un perfume se queda a vivir en tu piel y convives con él día tras día, la historia cambia. Se expande.

Y con Encre Noire me ha pasado exactamente eso: usándolo más, voy mucho más allá.

El petricor literario: De los páramos a las criptas

Lo fascinante de esta botella, inspirada en los frascos de tinta china (de ahí su nombre), es que tiene la capacidad de transportarte de golpe a los escenarios de mis lecturas favoritas.

Huele a césped recién mojado por la lluvia, pero a un césped de bosque oscuro: es un petricor con musgo y árboles viejos empapados, con esa sutil descomposición vegetal, aromática y noble, de la madera entregándose a la tierra, esa decadencia orgánica y fértil de la corteza vencida por los siglos y ese punto atmosférico de la tierra olvidada sobre la que caen las primeras precipitaciones del año.

Evoca esa sensación desolada de los prados húmedos y salvajes de Cumbres Borrascosas, golpeados por el viento del norte, o la pesadumbre de la tierra empapada alrededor de los muros de Thornfield tras la tormenta en Jane Eyre.

Pero no se queda solo en el romanticismo campestre. Encre Noire tiene un reverso mucho más sombrío, incluso macabro: huele a la piedra fría y a la humedad ancestral del castillo de Udolfo, a la vegetación densa, enmarañada y en penumbra que crece alrededor de la cripta del monasterio en El Monje y a la tinta negra sobre viejos pergaminos con los que el conde Drácula escribía cartas a su huésped.

Es, a nivel visual, una postal calcada del imaginario de Tim Burton: huele al camposanto de La Novia Cadáver, ese rincón de niebla fría donde las verjas de hierro oxidado y las raíces retorcidas abrazan lápidas torcidas cubiertas de musgo, o a los bosques encharcados y gélidos de Sleepy Hollow antes de que caiga la noche.

Tiene esa misma melancolía que camina entre el cuento de hadas macabro y la tragedia romántica de ultratumba.

Y, por cierto, creo que ya he comentado que yo considero que los perfumes no tienen género: no creo que haya perfumes como tal de hombre o de mujer, creo que eso es más una cosa de marketing. Así que Encre Noire, como todas las fragancias, es unisex. Pero sí que es verdad que quizá por su presentación y por algunas notas pueda parecer más «masculino», aunque yo creo que vale para cualquiera que busque evocar esa atmósfera «dark».

En cualquier caso, para mí, es una auténtica joya.

Probablemente en su origen no se creó pensando en la subcultura, y desde luego no se vende como una fragancia de nicho (es más bien un perfume de diseñador, aunque de una marca muy específica y fuera del «mainstream»). Pero huele indiscutiblemente gótico: Melancólico, oscuro, fúnebre.

La alquimia práctica: Cómo «gotificar» tu tocador

Más allá de llevarlo solo (que ya es toda una declaración de intenciones), el verdadero poder de Encre Noire lo descubres cuando empiezas a experimentar con él como herramienta de laboratorio en casa.

Me da la sensación de que hace que las fragancias que le pongo encima con el layering potencien su duración. Su base mineral de ciprés y raíces de vetiver actúa como una especie de cimiento sobre la piel: retiene los aceites y proyecta con una fuerza limpia durante horas.

Pero lo mejor no es solo cómo fija, sino lo que le hace a los otros perfumes. Es genial para hacer mezclas y gotificar perfumes dulces o florales demasiado diurnos o mainstream.

Los oscurece, los envuelve de nostalgia y madurez, los convierte en otra cosa: los postres dulces parecen preparados por brujas, las flores huelen como si reposasen sobre una tumba y las frutas parecen reposar sobre tierra oscura y musgo húmedo, incluso las maderas y pieles parecen teñirse de sombras y melancolía.

Hay quienes tenemos en la estantería algún frasco comercial que nos compramos en su día y que con el tiempo se nos ha quedado plano, empalagoso o excesivamente alegre para nuestro rollo.

Pulverizar una base previa de Encre Noire sobre la piel cambia las reglas del juego: le quita el azúcar estridente, le mete tierra mojada y sombra por debajo, y transforma una colonia corriente en un elíxir denso, maduro y con muchísima personalidad.

Un imprescindible en la penumbra

Al final, Encre Noire se ha convertido en una pieza totalmente imprescindible en mi colección.

Y os diré más: sus combinaciones están desplazando a mi mezcla de perfume firma.

No solo por lo que es capaz de evocar por sí solo (esa atmósfera fúnebre, mineral y de tierra mojada tan difícil de encontrar fuera de la perfumería conceptual o de nicho), sino porque es la llave maestra para transformar, rescatar y llenar de sombras cualquier perfume de tu tocador.

Por lo poco que cuesta y por la personalidad que tiene, es un básico absoluto para cualquiera que ame esta estética.

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