Si hay una época del año en la que las criaturas alternativas y los bichos raros nos sentimos en nuestro hábitat natural, es octubre. Comienza la Spooky Season, el aire se vuelve otoñal y las ciudades históricas parecen transformarse en el decorado de una novela clásica.
Este fin de semana me escapé al Mercado Cervantino de Alcalá de Henares, considerado el mercado medieval más grande de toda Europa. Y la experiencia fue mágica: paseos nocturnos, cahivaches góticos entre los puestos de artesanía y el concierto de Kinnia poniéndole banda sonora folk a la velada.
Una ciudad detenida en el tiempo
Lo fascinante de Alcalá de Henares es que no necesita disfrazarse con motivo de ningún evento para resultar evocadora. Su casco histórico ya conserva esa atmósfera suspendida en otra época durante los 365 días del año: los soportales de piedra, los adoquines gastados, los edificios ilustres y los nidos de cigüeñas en las torres transmiten esa sensación por sí solos.
Así que el Mercado Cervantino no inventa esa magia… Pero la potencia elevándola al nivel de fantasía medieval.
Son kilómetros de calles engalanadas con estandartes y guirnaldas, olor a brasas y a productos manchegos, herrerías y aroma a cuero, tabernas improvisadas y puestos donde el paso de los siglos parece congelado.
Obviamente, mi radar alternativo no tardó en activarse:
- Stands repletos de espadas, dagas de acero y varitas talladas que parecían sacadas de una campaña de rol en vivo.
- Otros de artesanía y decoración muy tentadores: Lámparas góticas custodiadas por montañas de calaveras, dragones, hadas y rosas negras (imposible no quedarse embobada), coronas de flores, cuernos vikingos, perfumes árabes e ilustraciones de todo tipo.
- Y esa maravillosa sensación de pasear con capa, faldas largas y encajes negros sintiéndote una habitante natural de la villa sin que nadie te mire raro (bueno, o casi nadie).
La magia tabernera de Kinnia
El broche de oro de la noche fue el concierto de Kinnia, una de las bandas más queridas de la escena folk nacional, que jugaba en casa ante una explanada completamente abarrotada.



Kinnia tiene esa capacidad maravillosa de hacer equilibrios entre el folk celta más tradicional (con melodías irlandesas, gaitas, flautas y espíritu de taberna), elementos propios de la cultura española y la energía del folk metal y el rock.
En directo son una auténtica celebración de taberna medieval:
- El violín de Jezabel Martínez es el alma del proyecto, con una fuerza visual y musical que te mete en trance desde el primer compás.
- La voz de Rubén Kelsen (Debler), que lidera el directo con un aura élfica, teatral y carismática, y una voz llena de matices (y de metal, por supuesto).
- La maestría a los vientos de José Luis Frías, bordando las melodías tradicionales.
- La solidez de Mario al bajo, el lujo de contar a la guitarra con Tony CH a la guitarra y la batería de Arturo G. Kolenysk.
- Y el regalo de las colaboraciones especiales, que elevaron la cita a otro nivel: la imponente voz de José Pardial (Avalanch), sumando esa garra inconfundible de metal nacional, la dulzura etérea de Juwdix, que acarició las melodías con una sensibilidad preciosa, o la presencia recreacionista de los Amigos del Siglo de Oro reviviendo a Los Tercios; son algunos ejemplos.
Ver cómo empastaban todas esas voces con las gaitas, las percusiones y las cuerdas, convirtió el concierto en una fiesta colectiva donde era imposible no ponerse a bailar, aplaudir y saltar bajo la noche otoñal.
Podéis leer la crónica completa en la web de El Jevilongo.
Lugares como refugio oscuro
A veces nos encerramos tanto en este ritmo digital (tan depresivo como estresante) que se nos olvida lo necesario que es respirar aire frío, rodearse de piedras con siglos de historia y dejarse llevar por música que huele a madera, a leyendas y a tierra húmeda.
Escapar, en definitiva, de este decadente mundo actual, aunque solo sea una evasión ficticia.
Y es que el casco histórico de Alcalá siempre es un refugio, pero vivirlo con las melodías de Kinnia en medio de la decoración cervantina fue bastante inspirador.
¿Habéis visitado alguna vez el Mercado Cervantino de Alcalá o tenéis alguna feria medieval favorita por vuestra tierra? ¿Sois de los que os perdéis buscando artesanía oscura y calaveras o vais directos al hidromiel y los conciertos de folk? 🍂🎻🖤






