Ahora que estamos en plena Spooky Season y se acerca Halloween, ¿os habéis fijado alguna vez en la cantidad de temas de rock y metal que están inspirados en el Frankenstein de Mary Shelley?
Tiene todo el sentido del mundo: los temas centrales de la novela (la ciencia cuestionable, la vida, la muerte y la soledad extrema) son el combustible perfecto para la música.
Para mí, esta novela gótica es una lectura imprescindible. Es el clásico que abrió camino al género de la ciencia ficción y humanizó el terror al adelantarse a su época abriendo el debate sobre qué es exactamente la humanidad.
Con una lectura crítica sobre los prejuicios y la superficialidad, es para mí una de las mejores obras de su época y de las venideras.
Canciones inspiradas en Frankenstein
- Teenager Frankenstein – Alice Cooper:
Publicada en su disco Constrictor (1986), esta canción utiliza la historia de Frankenstein como una poderosa metáfora de la transición de la adolescencia a la edad adulta en un mundo tecnológico. Habla de esa etapa torpe y confusa en la que tu propio cuerpo cambia, te sientes hecho a pedazos y el entorno te mira como si fueras una criatura extraña. Realmente se siente como una canción que estaba adelantada a su tiempo, especialmente considerando dónde estamos hoy. - Feed My Frankenstein – Alice Cooper:
En una línea completamente diferente a su otra canción inspirada en Frankenstein, este tema incluido en Hey Stoopid (1991) es un himno de puro hard rock lleno de energía y teatralidad (con guitarristas de la talla de Steve Vai y Joe Satriani en los créditos). Aquí Alice se aleja de la tragedia y utiliza al monstruo de forma juguetona y gamberra como una metáfora directa de un apetito sexual insaciable. - Alma perdida – Never Too Late:
Un sentido homenaje al clásico monstruo de Frankenstein del cine hecho desde la mirada y el sonido del metal actual. La pista rescata esa melancolía trágica y visual que inmortalizó Boris Karloff en los años treinta, traduciendo el dolor de la criatura cinematográfica a melodías pesadas y modernas. - Some Kind of Monster – Metallica:
Aunque no hace una referencia literal al argumento de Shelley, el propio James Hetfield afirmó que la letra se inspiraba en la criatura de Frankenstein. Durante las turbulentas sesiones de grabación del disco St. Anger (2003) la banda pasó por una caótica fase de fracturación. La canción nació como una radiografía de esa bestia interna construida a retales de dolor, adicciones y conflictos que amenazaba con devorarlos. - Frankenstein’s Wife – Marco Hietala:
El exvocalista y bajista de Nightwish ofreció en su álbum en solitario (Pyre of the Black Heart, 2020) una perspectiva trágica y gótica, planteada como una oscura historia de amor. La canción conecta de lleno con uno de los momentos más desoladores de la novela: el ruego desesperado del monstruo a su creador para que le fabrique una compañera con la que compartir su condena y no morir en la soledad más absoluta. - Viktor – Brown Beast:
Una banda que por desgracia ya no está en activo, pero que en esta canción trata la persecución de Frankenstein a su criatura en el Ártico desde el punto de vista del doctor, aunque también hay voz para el monstruo. La atmósfera capta a la perfección esa épica escena final donde los hielos eternos despojan a ambos de toda civilización, dejando al descubierto el rencor y la obsesión mutua entre creador y creación. - Dr. Stein – Helloween:
Un clásico imprescindible del power metal alemán incluido en Keeper of the Seven Keys: Part II (1988). Es una versión satírica y sumamente divertida sobre el tema: trata sobre la creación de vida artificial, inspirada en la novela de Mary Shelley, y reflexiona a golpe de doble bombo e ironía sobre las consecuencias y el desastre que se desata cuando el ser humano juega a ser Dios en el laboratorio. - Frankenstein – The Edgar Winter Group:
Este legendario instrumental de 1972 no trata sobre la trama del libro, pero se ganó su nombre porque el proceso de grabación en el estudio fue una tarea verdaderamente monstruosa. En una época analógica sin ordenadores, la banda tenía metros de cinta magnética colgando por las paredes y tuvieron que cortar y empalmar físicamente los fragmentos con cuchilla y celo hasta dar vida a la criatura sonora final. - Corazón sin Nombre – Hada Bicho (una servidora):
Inspirada directamente en la novela, da voz tanto a Mary Shelley como a la criatura para hablar tanto de los prejuicios superficiales y la marginación social como de las cuestiones morales que trata el libro. En esta canción intenté explorar sus perspectivas entrelazadas: la herida del ser abandonado por su aspecto y el eco del dolor y las pérdidas que la propia Mary volcó en el texto original.
¿Quién es el monstruo en realidad?
Si algo nos enseña la historia de Mary Shelley (y la razón por la que creo que tantas canciones pesadas siguen recurriendo a ella dos siglos después) es que el horror de esta obra no reside en los relámpagos, los cementerios o las suturas quirúrgicas.
El verdadero terror nace de una pregunta incómoda que nos interpela a todos: ¿quién es realmente el monstruo en esta historia?
¿Lo es la criatura, que abre los ojos al mundo sin pedirlo, con el alma limpia y buscando ternura, pero a la que empujan a la violencia tras recibir únicamente desprecio, pedradas y rechazo por su apariencia física? ¿O el verdadero monstruo es Victor Frankenstein, el científico que juega a crear vida solo para huir despavorido y abandonar a su suerte a su propia creación?
Quizá el mayor monstruo no sea ninguno de los dos, sino la propia sociedad que los rodea: esa que se llena la boca de rectitud y moralina, pero que es incapaz de mirar más allá de la superficie y castiga con la soledad más cruel a quien es diferente.





