Por qué ‘El Fantasma de la Ópera’ es básicamente un fanfic de Wattpad de 1910

Todos conocemos a Christine Daaé, la musa del Fantasma de la Ópera. Lo que pocos saben es que Gaston Leroux estaba tan obsesionado con una soprano sueca de la vida real que escribió múltiples novelas con la misma dinámica de un hombre feo y brillante persiguiendo a una chica con su nombre. El fanfic supremo de 1910.

El autor francés Gaston Leroux estaba tan profunda y genuinamente obsesionado con una soprano de la vida real que creó una y otra vez al mismo personaje femenino en diferentes sagas para ser cortejada por un hombre brillante, incomprendido y con el rostro deforme. Básicamente, El Fantasma de la Ópera (1910) es la versión de principios del siglo XX de un clásico fanfic de Wattpad tipo «Harry Styles y Tú».

Todos conocemos a Christine Daaé, ¿verdad? La joven soprano huérfana, la voz angelical y el gran interés amoroso de Erik, el atormentado genio que habita las catacumbas de las Galerías de la Ópera de París.

Lo que la inmensa mayoría de lectores y amantes de los musicales no sabe es que Christine no fue un personaje aislado creado para una sola novela (ni para 3). Era una mujer de carne y hueso.

La musa real: Christina Nilsson

La inspiración directa detrás de Christine Daaé fue la célebre soprano sueca Christina Nilsson, una de las mayores divas de la ópera de finales del siglo XIX.

Su biografía real coincide de forma asombrosa con los orígenes de la protagonista de la novela: ambas eran de origen humilde en los campos de Suecia, ambas poseían una voz cristalina casi sobrenatural y ambas alcanzaron la gloria absoluta en los escenarios parisinos.

Leroux era un auténtico superfan. Y como todo buen fan entregado a su obsesión, no se conformó con escribir un único libro inspirado en ella.

Un «crush» recurrente

La prueba definitiva de que Leroux utilizaba a Christina Nilsson como personaje recurrente para sus fantasías literarias se encuentra en sus obras posteriores: la bilogía gótica formada por La muñeca sangrienta (La Poupée Sanglante, 1923) y su secuela directa La máquina de asesinar (La Machine à Assassiner).

En estas novelas, la protagonista femenina vuelve a llamarse… Christine (en este caso, Christine Norbert).

Y la dinámica vuelve a ser exactamente la misma:

  1. Una joven de belleza y pureza deslumbrante llamada Christine.
  2. Un hombre con deformidades físicas o apariencia monstruosa, pero con una mente brillante y un talento superior (en este caso, Bénédict Masson, un encuadernador de libros feo y desgarbado que acaba involucrado en autómatas y asesinatos).
  3. Una obsesión romántica desesperada, trágica y al límite de la locura por parte del hombre hacia ella.

El equivalente moderno

Para entender la dimensión de esto con ojos actuales, imagina a un autor contemporáneo de internet que está completamente enamorado de Taylor Swift (o de Harry Styles, -cofcofAftercofcof-.)

Ahora imagina que este autor publica no una, sino tres novelas independientes donde la protagonista siempre se llama Taylor, siempre es una cantante hermosa y siempre es perseguida por un hombre atormentado y feo que daría la vida por su amor.

Eso es exactamente lo que hizo Gaston Leroux en las primeras décadas del siglo XX.

De la obsesión al clásico inmortal

Lo fascinante del caso es cómo una fijación casi adolescente por una diva de la época sirvió de combustible creativo para dar a luz a uno de los mayores mitos de la literatura gótica universal. Erik y Christine Daaé trascendieron las páginas para convertirse en arquetipos inmortales del melodrama, el terror y la música.

Y tú, ¿conocías este salseo literario?

¿Sabías que Gaston Leroux reutilizó a su musa Christine en otras novelas y que se basaba en una persona real, o pensabas que solo existía en el corazón de la Ópera de París?

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